sábado, 14 de noviembre de 2009

La situación presupuestaria en las universidades nacionales

Por Martín Mangas (*)

Publicado en Buenos Aires Económico (BAE)
13-11-2009

El sistema universitario nacional, de acuerdo con lo establecido en el Presupuesto para el año 2010, contará con poco más de $10.538 millones para desarrollar durante el año próximo las relevantes y decisivas funciones de educación y cultura, ciencia y técnica, salud y extensión.

La cifra representa el 3,86% del gasto total de la Nación, cuando en 1994 esa relación era de 3,31%, en 1997 de 3,59% y en 2001 de 3,52%. Por ende, puede notarse que el crecimiento en materia presupuestaria ha sido muy significativo en los últimos quince años.

El presupuesto de las universidades públicas argentinas en el período 2003-2010 ha crecido más de cinco veces. Sin dudas, el incremento desde 2005 ha sido en gran medida por los aumentos salariales, que año tras año, y luego de las negociaciones paritarias, han marcado el ritmo de crecimiento del presupuesto. Cabe recordar que el gasto en salarios, en promedio en las casas de altos estudios, representa casi el 85% del gasto total.

El Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), órgano que nuclea a las 41 universidades públicas, reclama un presupuesto total para el año siguiente cercano a los $ 13.000 millones. Este cálculo se basa en el Modelo de Pautas Objetivas, que es un indicador de referencia para determinar el presupuesto que las universidades necesitan para realizar sus actividades actuales de manera normal y regular. El modelo releva, entre otros aspectos, la complejidad de la oferta académica, el rendimiento de los alumnos, los metros cuadrados afectados y la cantidad y complejidad de las dependencias y sedes universitarias.

A su vez, las políticas públicas, con su correlato en materia de financiamiento, exhibieron en los últimos años un avance en algunos aspectos de la educación superior. Entre las principales líneas de acción se encuentran los programas de mejoramiento para las carreras de ingeniería y agronomía, los programas para fortalecer a las carreras de humanidades, ciencias sociales, ciencias exactas e informática, la creación por parte del CIN del Programa Estratégico de Investigación y Desarrollo con financiamiento adicional del Ministerio de Ciencia y Tecnología, los programas de fortalecimiento y sustentabilidad para el desarrollo institucional de las casas de altos estudios, los programas de becas que tienen las características de ser sistemáticos, de largo alcance y con montos de estipendio muy razonables para los estudiantes y el programa de promoción de la universidad argentina en el exterior.

Sin embargo, en la agenda quedan varios temas pendientes en materia presupuestaria; entre los principales se destaca un incremento significativo para las funciones de salud que desarrollan las universidades nacionales a través de sus hospitales-escuelas, para lo cual es conveniente que al menos una parte de los recursos los aporten otras jurisdicciones (ministerios) del sector público nacional; una partida específica para las funciones de extensión, debido a que es muy vasto y rico el conjunto de acciones con la comunidad y los servicios de transferencia que aportan las universidades públicas en todo el territorio argentino y las mismas no poseen un financiamiento concreto, y por último, la creación de un fondo claramente estipulado para un Programa de Desarrollo, teniendo en cuenta la necesidad de ampliar y promover nuevas disciplinas y carreras, estructurar planes de calidad y atender las cada vez más complejas demandas de la comunidad universitaria.

Sin lugar a dudas, para llevar adelante una política de desarrollo de mediano y largo plazo, la misma debe contener entre sus prioridades el avance y progreso científico-tecnológico, y es aquí donde el rol de las universidades nacionales se vuelve cada vez más decisivo, porque en ellas se produce una parte significativa de la investigación en nuestro país.

Por ello, aun teniendo en cuenta y destacando los avances logrados en el último quinquenio, el financiamiento a las universidades nacionales continúa siendo insuficiente para atender las demandas de la comunidad universitaria. Por lo tanto, es clave para el desarrollo de la educación superior obtener mayor cantidad de recursos y al mismo tiempo ayudar a profundizar y ampliar las políticas públicas desarrolladas hasta ahora.

(*) Secretario de Administración de la Universidad Nacional de General Sarmiento y miembro de la Asociación Atilio Bramuglia

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